miércoles, enero 28, 2015

La felicidad es un océano en el que me enseñaste a nadar.


No cuento los días que hemos pasado juntos porque junto a ti cada mañana reinicia el mundo como lo conozco; cada detalle es nuevo y abro los ojos de sorpresa porque hasta respirar junto a ti es más bonito que cuando lo hacía sola.
Me he hecho de mañas, porque por ejemplo, sé que cuando lloro tratas de consolarme y la manera que me miras llena el vacío que durante años se formó en mi interior. No lloro por gusto, lloro para encontrarte en lo más profundo de mí y entonces me siento viva. Sin importar el dolor que haya liberado mis lágrimas, el verte ahí hace que lo más  feo del mundo desaparezca y todo simplemente sea bonito.
Cuando imaginaba el amor, pensaba que se trataba de amar simplemente a alguien pero contigo descubrí que no amas a una persona; amas tocar su piel, amas el sonido de su risa, los tonos de su voz cuando canta, la forma de su espalda,  el color de las pupilas, el calor de los abrazos… amo tantas cosas de ti que he dejado de contarlas.
A veces el cielo se oscurece; a veces hasta llueve… pero sé que cuando atraviese la tormenta, cuando aleje los monstruos que quieran asustarme, cuando crea que se acabó el camino y ya no pueda seguir, saldrás tu a tomarme de la mano para que sigamos avanzando juntos
Tal vez nunca encontraré una referencia de cuanto te amo porque no soy astrónomo para saber de la distancia de las estrellas o matemático para calcular números infinitos. Pero sé que hoy estamos aquí; que el motor de mi vida es buscar ser mejor cada día eres tú y que el estar juntos me ha hecho simplemente: libre.

miércoles, octubre 01, 2014

Tale of a broken heart...

Había una vez una distancia que se hizo corta y entonces, se alejó mas.

jueves, septiembre 25, 2014

Yo sólo entré a ver las fotos de la destrucción o de las cosas que no me interesa saber.

La historia detrás de por qué nunca aprendí a usar bicicleta es que la única que recibí en mi infancia estaba vieja y por consecuencia había partes rotas. Había pertenecido a mi medio hermano y fue la única herencia que recibí de mi padre.

Entonces decidí que yo no tenía que recibir ninguna sobra de nadie ni tendría por qué aprender a hacer cosas solo porque el resto lo sabía hacer. Puede parecer fatuo, pero a veces uno es más feliz siendo diferente de lo que los de alrededor quisieron que fuéramos.